La Mazda CX-7 encaja perfectamente en el molde Zoom-Zoom de Mazda: deportiva pero funcional, espaciosa pero esbelta y vivaz pero confortable. Incorpora un motor turbocargado de cuatro cilindros sorprendentemente potente y bastante frugal, con una transmisión automática de seis velocidades con los últimos adelantos, motivando a un vehículo de cinco pasajeros con una apariencia deportiva y un manejo igualmente deportivo que transportará casi tantas cosas como lo hace con la gente.
La Mazda CX-7 ofrece asiento para cinco personas, espacio de carga decente, un extenso conjunto de equipos de seguridad de serie, y un look distintivo. Nosotros la encontramos divertida al conducir, con un manejo de buena respuesta y buena estabilidad a alta velocidad.
Mazda introdujo la CX-7 para 2007 como una CUV o Crossover Utility Vehicle totalmente nueva para competir contra la Toyota RAV4 y la Honda CR-V, entre otras. Las crossover, como son llamadas, se han convertido en el segmento más caliente de la industria automotriz. Combinan la alta posición de asiento y la capacidad de carga de una sport utility basada en camioneta, con la agilidad, la suavidad y la economía de combustible de un coche. Y muchos a quienes les golpea el ego que los vean en una minivan o una vagoneta, parecen estar bien con una crossover.
Ya que la CX-7 era totalmente nueva para 2007, muy poco ha cambiado para el año modelo 2008. Se ha jugueteado algo con la lista de equipamiento opcional, y, gracias a cierta reprogramación del control del motor, la gasolina Premium ahora es más recomendada que obligatoria, así que funcionará con gasolina Regular. La CX-7 sigue comenzando en menos de $24,000 por una versión de tracción delantera. Un modelo de tracción total, bien equipado y muy bien presentado, llega por menos de $30,000, y el modelo de mayor nivel, con todas las casillas de equipamiento opcional marcadas, está sólo alrededor de los $35,000. Aunque un poco más cara que su competencia principal, la CX-7 sobresale en marcha y manejo.