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En el interior Ford ha
eliminado buena parte de los guarnecidos y elementos aislantes para aligerar
peso; aún así, es un deportivo pesado. También ha quitado los asientos
traseros; delante hay unos bacquet de Recaro que ofrecen una excelente
sujeción lateral. El hecho de tener en su equipamiento elevalunas y
retrovisores eléctricos, cierre centralizado, alarma antirrobo y doble airbag
indica que no sale de fábrica para ir al circuito, sino más bien para quemar
ruedas en los semáforos de Las Vegas, ya que todos estos elementos se eliminan
en competición para reducir el peso.
El sonido de sus ocho
cilindros en V rugiendo por la doble salida de escape situada en ambos
laterales, su espectacular imagen y unas prestaciones contundentes colocan al
nuevo Ford SVT Mustang Cobra R como uno de los deportivos más impresionantes
del mercado americano, sólo 300 afortunados podrán disfrutar de su embriagador
veneno.
Los ingenieros de SVT no se han andado por
las ramas para ofrecer en el Mustang Cobra R unas prestaciones acordes con su
musculosa imagen. El motor del modelo R parte sobre la base del V8 con 4,6
litros y 324 H.P. que tiene el Ford
Mustang Cobra producido en serie, pero se ha incrementado la cilindrada hasta
5,4 litros alargando 15,8 mm la carrera de los pistones (105,8 mm en total, una carrera muy
larga). Se han optimizado también los cilindros, las bielas y el cigüeñal,
aumentando la relación de compresión hasta 9,6 a 1.
El desarrollo de unas
nuevas cabezas de aluminio ha permitido
mejorar el flujo de admisión y escape en un 25 % respecto al V8 4.6, gracias a
unos nuevos conductos y a una mayor apertura de las
válvulas. Como es lógico, se ha modificado la distribución y también se han introducido cambios en la
inyección electrónica y el circuito de lubricación.
El resultado final: 390 H.P.
a 6.250 rpm y un torque de 380 Lib-pie a
4.250 vueltas.
Toda esta fuerza ha
requerido introducir importantes cambios en la transmisión. Lleva una nueva
caja de cambios manual de seis velocidades, que tiene los piñones reforzados, y
unas relaciones cerradas entre marcha y marcha (55,6 km/h en 6ª a 1.000 rpm).
Los semiejes han sido también modificados para aguantar el enorme par y el tren
trasero recibe un nuevo diferencial autoblocante, más efectivo en aceleración y
en retención.
Un coche capaz de rodar en
circuito a más de 280 km/h requiere una estabilidad y una capacidad de frenada
sobresaliente. Por eso, las suspensiones del Mustang Cobra R son entre un 30 y
un 40 % más rígidas que las del Mustang Cobra de calle, gracias a unos nuevos
amortiguadores (Bilstein de gas), muelles (Eibach) y barras estabilizadoras muy
poco flexibles. Dichos muelles han permitido también rebajar la altura 38 mm
delante y 25 mm detrás, reduciendo así el centro de gravedad de un coche cuyo
reparto de pesos es del 56,5 % delante y el 43,5 % detrás.
Los enormes esfuerzos que
debe soportar el coche en competición ha obligado a reforzar todos los brazos
de suspensión. Como el otro Mustang Cobra y a diferencia del Mustang de serie, lleva
un eje trasero independiente (en lugar de uno rígido), imprescindible para
lograr la adecuada la estabilidad y eficacia en curva.
También se distingue por su
equipo de frenos, desarrollado por Brembo. Delante tiene unos discos ventilados
de 330 mm de diámetro y unas pinzas monobloque de aluminio con cuatro pistones.
Detrás discos ventilados de 296 mm con pinza de un sólo pistón. El Cobra R
cuenta además con un ABS electrónico con cuatro captadores.
Este coche ha sido capaz de
superar unas exigentes pruebas de resistencia a la frenada, gracias a unas
tomas específicas de refrigeración que canalizan el aire desde el paragolpes
delantero hasta los discos de freno para reducir su temperatura. Su potencia de
frenada ha quedado patente con los datos registrados en las pruebas realizadas
por los técnicos de SVT, siendo capaz de detenerse desde una velocidad de 160
km/h en 96 metros.
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